Jade

jade Hay distintos colores, pero el más conocido es el jade verde. También es el más utilizado en gemoterapia por sus poderosas propiedades curativas.
El jade es un armonizador de energías, tanto para el cuerpo humano como para las casas, de ahí que en la antigüedad se utilizaran las esculturas en jade para decorarlas. La armonización de las energías se plasma en un efecto calmante y tranquilizante ideal para personas que sufren de los nervios, también se utiliza para limpiar los ambientes después de una discusión.
Es un cristal que relaja mucho y permite la superación de traumas psíquicos de cualquier tipo. Tonifica los nervios y suaviza las emociones.
Ideal para limpiar cada uno de los chakras, especialmente si se utilizan los jades de los colores asociados.
En meditación nos ayuda a encontrar la paz interior y la armonía de nuestro espíritu. Usando jade en meditación pueden pasar muchas cosas positivas.
Asociado durante mucho tiempo a la cultura china, en realidad el jade se usaba en la civilización maya de Centroamérica cientos de años antes de que alcanzara un posición real en el Imperio Medio. Los mayas extraían la jadeíta en Guatemala y la transformaban en armas y utensilios.
El jade es más duro que el granito y más difícil de grabar que el acero macizo. Cuando los diamantes se introdujeron por primera vez en China en algún momento entre 1.005 y 221 antes de Cristo, en un principio se les valoró más como instrumentos de grabado del jade que como gemas en sí.
Se cree que el jade trae buena suerte, salud y fortuna, ayuda en el parto y protege a los niños de las enfermedades. Por toda Asia millones de personas llevan amuletos de jade y creen que les procura a sus propietarios poder, erudición, pensamientos puros, larga vida e inmortalidad.

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