Turquesa y turquenita

La turquesa es un mineral de color azul verdoso. Ha sido muy apreciada como piedra preciosa y ornamental durante miles de años debido a su color inigualable. La palabra turquesa es muy antigua y se piensa que esto surge de una confusión, ya que en Turquía no hay turquesas, pero eran comercializadas allí, y entonces la gema fue asociada con ese país. El brillo de la turquesa es ceroso a casi vidrioso, y generalmente es opaco, aunque puede ser semitraslúcida en pequeñas secciones. El color es tan variable como el resto de sus propiedades, abarcando desde el blanco hasta el azul oscuro y el azul cielo, y desde el azul-verdoso hasta el verde-amarillento.
La turquesa se encuentra entre las gemas más antiguas en ser extraídas. La mayoría de las extracciones en la actualidad siguen siendo a mano, con escasa o ninguna mecanización. En Irán y en el Sinaí se encuentran los yacimientos mas importantes de turquesas y con mejores colores para joyería, hay otros yacimientos importantes pero de menor escala en España y China. Las tonalidades de la turquesa han sido apreciadas en muchas culturas importantes de la antigüedad: han adornado a los gobernantes del antiguo Egipto, a los aztecas, a los persas, a las civilizaciones del valle del Indo y a la antigua cultura China. A pesar de ser una de las gemas más antiguas, y probablemente la primera en ser introducida a Europa a través de Turquía, junto con otros productos provenientes de la ruta de la seda, la turquesa no se convirtió en una piedra ornamental importante hasta el siglo XIV. La riqueza del color es el factor determinante del valor de una turquesa: en general, el color más deseable es el azul oscuro, sin embargo, en al Tíbet se prefieren en color azul más verdoso.
La turquesa es frágil y sensible a los solventes; los perfumes y otros cosméticos pueden alterar su color, al igual que las pieles grasas. 
Las llamadas “turquenitas” son imitaciones muy variadas de la turquesa. mucho más asequibles económicamente y muy empleadas en bisutería. Pueden estar hechas de trocitos de turquesa prensados, entonces las llaman “reconstituídas” o de howlita (piedra talco) teñida. Sirven lo mismo a efectos de gemoterapia.
Como la turquesa puede ser muy cara de conseguir, la turquenita te puede ayudar igualmente. Lógicamente los efectos más poderosos te los ofrece la turquesa, pero no hay que menospreciar la eficacia de la turquenita.
La mejor ayuda que te aporta es la superación del pasado. Es un cristal ideal para sanar todas esas viejas heridas que no somos capaces de olvidar o dejar atrás. Cuando nuestro pasado está demasiado presente en nuestra vida, realmente no vivimos, nos perdemos el aquí y ahora.
Con estos cristales podrás ver el presente y el futuro con mayor optimismo, arrancando de raíz todo aquello que te ata a lo que ya sucedió.






