¿Cómo limpiar las piedras?


Lo primero que tenemos que hacer en cuanto llegue un cristal o piedra a nuestras manos es limpiarlo, sencillamente porque esas piedras han pasado por muchas manos y lugares y se han impregnado de un montón de energías que pueden obstaculizar que fluyan las propias energias del mineral.
Hay diversas formas de hacerlo:

.- Introduciendo los minerales en un cuenco de cerámica o cristal con agua y sal marina durante unas horas o días. Ten en cuenta que algunas piedras porosas, blandas, solubles o de arenisca no se pueden introducir en agua, pues podrían estropearse o disolverse (selenita, calcita, aragonito…). Para proteger a la piedra del efecto corrosivo de la sal, se aconseja poner la piedra dentro de un vaso con agua y este vaso dentro de la sal. Según la piedra puede ser más seguro cualquiera de los métodos que se explican a continuación.
.- Sumergiéndolas en una infusión fría de salvia o romero.
.- Si tienes oportunidad, bañándolas en agua de mar, o dejando los cristales bajo la corriente de un río, cascada, lluvia, etc.
.- Enterrándolos en la arena de la playa, o con la punta hacia arriba junto a las raíces de un árbol.
.- Con un sonido puro, como un gong, una campana, un cuenco o un diapasón.
.- Si necesitas usar la piedra inmediatamente, se puede hacer una limpieza rápida: introduciendo durante unos minutos el mineral bajo el agua del grifo, pensando y visualizando que el cristal se libra de toda influencia negativa, “ahumándola” con un incienso por todos los lados o pasándola bajo la luz de una vela, también por todos los lados.
Para que los cristales mantengan sus vibraciones óptimas deberán limpiarse con regularidad cada vez que perdamos su esplendor, podemos hacerlo friccionando su superficie con un paño de seda o gamuza y luego dejarlos a la luz del sol durante algunas horas, o bien ponerlos en un recipiente con un litro de agua y un poquito de sal, dejándolos sumergidos durante 24 horas.

Fuente: 4Elements

Diga sus palabras